“La democracia es un ejercicio cotidiano y por consiguiente implica un compromiso social
que se acrecienta en el momento estar frente al proceso de las elecciones”.
César Tcach, politicólogo
Hace unos días en el post Si no voto el 14 de agosto ¿Podré votar el 23 de octubre?, alguien me dejaba el siguiente comentario (las negritas son mías):
Buenas noches;
ser libre no es hacer lo que uno quiere, sino no hacer lo que uno no quiere. Con las elecciones debería ser así. No deberían ser obligatorias. Si no lo son la persona que no tiene convicciones se siente aliviada por no estar obligada a votar a “alguien”.
Ante mi natural respuesta “Si no te gusta nadie votá en blanco”, este lector me decía:
Hola; puedo votar en blanco pero tengo que votar.
Se que el concepto de libertad es más compleja. El tema es que hay gente que no sabe a quién votar y no vota en blanco. Entonces juntando todos los votos de los que no votaron en blanco se logra que tal vez gane un candidato equivocado.
Además sinceramente por qué tengo que votar a quién sea si después va a estar sentado en un sillón ganando más dinero que yo y haciendo lo que se le venga en gana como todos los políticos mientras yo tengo que seguir con lo mío viendo como todo sigue igual. Si gana Macri o Filmus qué cambia? Cuál va a ser su sueldo? Los porteros van a dejar de derrochar agua lavando veredas? La gente va a dejar de tirar papeles al piso? Van a dejar de tocar bocina? Buenos Aires nunca va ser como París
saludos
Lo que dice este señor lo he escuchado, palabras más adjetivos menos, de amigos, parientes, conocidos, señores que se toman una cerveza en un bar, politólogos de sobremesa de asados y todo aquel que se pone el gorrito celeste y blanco para partidos de fútbol pero que es común que termine frases con “¡Y qué querés con este país!”.
Es por eso que decidí escribir este decálogo del gataflorismo cívico que padecen muchos argentinos, cosa que para la próxima sólo tenga que copiar y pegar el link:
- Se quejan por tener que ejercer la obligación de votar e ignoran que también es un derecho.
Las mujeres logramos concretar el derecho a voto por primera vez en la elección del 11 de noviembre de 1951.
En 1981 el General Leopoldo Galtieri decía una frase tristemente memorable: “Las urnas están bien guardadas”.
Con el regreso de la democracia en 1983 una de las conquistas institucionales fue recuperar este derecho que nos asegura la constitución.
A casi 30 años y 60 años de estos hitos históricos, respectivamente, hay gente que lo ve como una molestia, como algo innecesario, como una pérdida de tiempo, como un hecho sin el más mínimo valor.
Es verdad, esta vez a algunos nos toca votar cuatro veces en cinco meses, pero aún así no podemos quejarnos por cumplir con una obligación que en condiciones normales ocurre cada dos años. - No quieren votar, pero critican los posibles resultados que surjan de la gente que si lo hará.
¿¿¿Qué se supone que es un “candidato equivocado”??? ¿Sería un candidato que no le guste a este señor? ¿Cómo puede haber aciertos o errores en un acto electoral democrático? ¿Quién se cree que es él para definir qué es lo equivocado y qué es lo correcto?
¿Por qué si no quiere votar le preocupa lo que vote “la gente” y quien pueda ganar? - Hablan de “lo mal que está el país”, pero son el mejor ejemplo de ombliguismo que hay.
Me mató la frase “por qué tengo que votar a quién sea si después va a estar sentado en un sillón ganando más dinero que yo”
¿Qué tiene que ver una cosa con otra? Una cosa es ejercer un deber ciudadano y otra qué salario tiene asignado un funcionario público.
Por otro lado, ¿Acaso un acto democrático como una votación existe para que un señor se queje por su sueldo? ¿No tiene un empleador, un gremio, un socio o unos clientes a quien plantearles de manera directa su interés por ganar más dinero? ¿Este señor cumplirá con su trabajo de una forma eficiente, profesional y comprometida como para merecer un sueldo como el que envidia? - Son especialistas de protestar por lo que falta e ignorar todo lo bueno que tienen.
Ya dije que no toman en cuenta el inmenso valor de la posibilidad de votar, pero tampoco valoran el hecho de tener un trabajo cuando hay miles que por diferentes causas no pueden acceder a él. Usan un medio para comunicar que no quieren hacer nada, cuando hay miles que quisieran poder expresarse y no tienen el acceso a los diferentes tipos de medios de comunicación para poder hacerlo.
Se quejan de que nadie viene a tocar su puerta con soluciones a medida, pero son incapaces de salir al mundo a investigar todas las posibilidades que hay para crecer y para hacer prosperar a la sociedad en la que viven. - Exigen de los políticos pero no están dispuestos a hacer nada como ciudadanos.
“Si gana Macri o Filmus qué cambia? Cuál va a ser su sueldo? Los porteros van a dejar de derrochar agua lavando veredas? La gente va a dejar de tirar papeles al piso? Van a dejar de tocar bocina?”
Quién más se queja siempre es el que menos hace, el que jamás se compromete y quien nunca participa de nada que no lo beneficie (o prejudique) directamente. Es un especialistas en decir “no me meto”, “no tengo tiempo”, “no puedo”, “Yo, argentino“. Sin embargo, se indigna por la falta de compromiso y acción de los demás sean políticos, vecinos u otros trabajadores. - Son pesimistas de la primera hora, pero esperan que mágicamente todo cambie y les vaya bien.
Su sueño sería un día despertar y que la vida les sonría, pero mientras tanto le ponen mala onda y cara de perro a cualquier situación e individuo que se les cruce.
No enfrentan sus problemas, los insultan. No se ponen en acción para cambiar, ven como la realidad les pasa por encima y se lamentan. No dan para recibir, se ahogan en su egoísmo y egocentrismo. - Son especialistas en ver lo que hacen mal los demás, pero son incapaces de hacer una autocrítica.
Si el vecino, el amigo o el conocido incumplen con una norma, para no quedar mal no dicen ni hacen nada aunque les moleste. ¿No es tan mala la omisión como la acción? ¿No hay responsabilidad en quien decide ser simplemente espectador de los pequeños problemas de la ciudad? ¿No es la comodidad de no-compromiso algo tan malo como la trangresión del deber de respetar las leyes?
- Hablan de actuar con libertad, pero su único interés es no ser responsables de nada.
No puedo entender como una persona grande y responsable de su vida puede escribir algo como “sentirse aliviada por no estar obligada a votar a ‘alguien’ “.
Si tanto le desagradan los candidatos este adulto sabe que tiene la opción de votar en blanco, cosa que tampoco quiere hacer ¿Entonces qué quiere? Ser uno de esos estúpidos que dicen ¡Ahhh, este gobierno es culpa de los que fueron a votar! Porque cualquier partido gobernante invariablemente será objeto de crítica, por lo tanto la única manera que alguien con un pensamiento tan retorcido pueda “sentirse aliviado” es no hacer nada. No votar por ninguna de las opciones posibles, ni siquiera votar en blanco. - Desprecian lo local mientras ponen su mirada en ideales que nada tienen que ver con nuestra realidad.
“Buenos Aires nunca será París” es la clase de frase que suele revolverme el estómago.
Esa mirada tan imbécil de creer que todo lo que está lejos es mejor, que en el primer mundo se caga con olor a rosas, que no hay problemas como en cualquier otro lugar. Es una realidad diferente, solo eso. Mejor en muchas cosas y peor en otras. Pero ¿cómo podemos pensar en mejorar nuestra realidad si estamos obnubilados con un ideal que está a miles de kilómetros, en otra lengua, con otra historia e inmerso en otra sociedad? - Se creen que su accionar apático es el remedio a todos sus males, pero son el cáncer de la democracia.
Si ninguno de nosotros hace nada, si nadie se preocupa, si nadie aspira a nada ¿Qué nos queda? Ser muertos en vida, ser zombies sin sueños ni proyectos, ser cuerpos vacíos de espíritu a los que nada los moviliza ni los conmueve. Así no podemos esperar que nuestra casa, nuestra cuadra, nuestro barrio, nuestra ciudad, nuestra provincia ni nuestro país funcione. La actitud positiva y el compromiso se demuestra desde lo mas chiquito e inmediato hasta lo más grande. Mientras más compromiso tengamos con nosotros mismos, menos tiempo tendremos para fijarnos en lo que hacen los demás.
Es por eso que:
Si usted se queja por tener que cumplir con sus obligaciones…
Si usted se cree que lo mejor que puede hacer es criticar, criticar y criticar…
Si usted sólo se interesa por su propia vida y nada mas…
Si usted ignora lo bueno que hay por mirar lo que falta…
Si usted es habitante pero nunca ciudadano…
Si usted es pesimista hasta para dar los buenos días…
Si usted jamás va a reconocer sus propias faltas…
Si usted no quiere tener responsabilidades…
Si usted desprecia a su país…
Si usted hace de la apatía su forma de vida…SEPALO: QUE ESTE PAIS SEA ASÍ TAMBIEN ES SU CULPA, HÁGASE CARGO!
ALGUNOS SERAN CULPABLES POR SUS ACCIONES, PERO OTROS LO SON POR OMISIÓN.
Así que en lo que a mi respecta, le agradecería a este tipo de personas que nos hagan el grandísimo favor de no molestarmos con su amargura y mala onda a los que EN ESTE PAIS queremos proyectar, soñar y ser felices a pesar de lo que suceda.
Para que sea una de cal y una de arena, me gustaría incluir el link a esta carta de lectores publicada en La Voz del Interior de hoy 2/8/2011 por Ricardo del Barco.
Un extracto del artículo:
(…)
Ahora bien, la boleta única, por razones de espacio, consigna sólo el nombre de los seis primeros postulantes de este tramo. Los restantes 38, se omiten. De manera que el elector, cuando haga el tilde o cruz en el casillero de la lista de su preferencia, sólo podrá conocer el nombre de seis, aunque su voluntad se extenderá a los 38 restantes.¿Quiénes son? El elector no lo sabe porque hasta el día de los comicios, están “tapados”, ocultos. El elector los podrá ver en una lista que ese día estará en los lugares de votación. En ningún otro lugar figuran. Sus nombres no han sido publicados, no están en Internet, no se publicitan en los diarios ni en ningún otro medio de comunicación.
(…)
El elector está citado para elegir, entre otras cosas, una lista de 44 legisladores de los cuales sólo conoce a seis; los demás los votará a ciegas. Por eso es que he iniciado una acción de amparo, sin éxito hasta el momento, tendiente a solicitar que el Poder Ejecutivo arbitre los medios para una amplia difusión de esos nombres. Todos los partidos, sin excepción, han mantenido oculta la lista completa.
(…)
Si somos sinceros, deberemos admitir que todos estamos parcialmente en falta. Por eso es que, como ciudadano, no me perdono si no reclamara en contra de esta cita a ciegas en la elección legislativa.